Cannabis, Pharmaceutical

La Propiedad Intelectual y el Cannabis Medicinal en Colombia

05/05/2020

El acuerdo entre Medcann Colombia S.A.S y Klonetic Plant Science Inc. para poner a su disposición distintas variedades de cannabis psicoactiva y no psicoactiva, le recuerda a la industria la importancia de la protección de propiedad intelectual hacia los nuevos desarrollos. Colombia se ha convertido en uno de los países líderes en la exportación de cannabis medicinal, por esta razón, es necesario que los empresarios se informen sobre los mecanismos adecuados para garantizar sus derechos. 

En los diferentes sistemas legales del mundo, las nuevas variedades y desarrollos científicos de las plantas se pueden proteger bien sea mediante patentes o a través de los derechos de obtentores vegetales. Estas regulaciones se han discutido en el marco de la OMC con el objetivo de darle contenido y seguridad a los productores de nuevas variedades.

Derecho de patente & Derecho de obtentor vegetal

Tanto el derecho de patente como el de obtentor son derechos de propiedad intelectual independientes, con condiciones de protección y alcance diferentes.

El derecho de patente, le otorga a una persona la posibilidad de limitar a terceras personas la manufactura, el uso o venta del producto sobre el cuál se ha otorgado ese derecho. El titular de la patente tiene puede asignar o transferir sucesivamente la patente y otorgar contratos de licencias sobre estos. En relación con el alcance de protección, se entiende que el tiempo mínimo bajo la modalidad de patente es de 20 años.

Este concepto se desarrolló en mayor medida a través del TRIPS Agreement, dentro del cual se considera material patentable “todas las invenciones, sean de productos o de procedimientos, en todos los campos de la tecnología, siempre que sean nuevas, entrañen una actividad inventiva y sean susceptibles de aplicación industrial”.  

Dentro de las condiciones necesarias para solicitar la patente, el acuerdo anterior determina que existen dos tipos de requisitos para los solicitantes: 1) las condiciones sustantivas relacionadas con la naturaleza de la invención a proteger y 2) las condiciones formales para el cumplimiento de los trámites establecidos para solicitar el derecho de patente.

Según el artículo 27.1 del acuerdo ADPIC, la invención debe ser nueva, involucrar una actividad inventiva y ser capaz de aplicación industrial. Con respecto a la novedad, varias jurisdicciones lo consideran como "nuevas características que aún no han sido reveladas al público antes de la fecha relevante en el cuerpo de conocimiento existente en su campo técnico"[1]. Por otro lado, para ser elegible para la protección por patente, la invención debe involucrar una actividad inventiva, lo que significa que la invención debe representar un avance suficiente; específicamente, el paso inventivo no debe ser obvio con respecto al conocimiento existente. Finalmente, aunque el acuerdo TRIPS no incluye una definición específica para “aplicación industrial”, es comúnmente entendido por diferentes jurisdicciones como susceptible de uso práctico en cualquier tipo de industria[2]. Esto significa que la invención debe tener alguna utilidad para estar protegida por el derecho de la patente.

En cuanto a los requisitos formales, estos se contemplan en la parte 2, sección 5, del acuerdo ADPIC. Para las condiciones de los solicitantes de patentes, el artículo 29 especifica que

"Los miembros deberán exigir que el solicitante de una patente divulgue la invención de una manera suficientemente clara y completa para que una persona experta en la materia pueda llevar a cabo la invención, y pueden exigir al solicitante que indique el mejor modo para llevar a cabo la invención conocida al inventor en la fecha de presentación o, cuando se reivindica la prioridad, en la fecha de prioridad de la solicitud."

Además, el artículo 62 permite a los Miembros imponer procedimientos y trámites razonables como condición para la concesión de una patente.

Colombia, como miembro de la Comunidad Andina de Naciones se rige íntegramente por lo que la entidad disponga en materia de propiedad intelectual y otros asuntos. Esta corporación, ha indicado que las plantas o partes de las plantas no son invenciones y, por ende, no pueden ser patentables. Sin embargo, a pesar de que la figura de patente no permite proteger modificaciones y nuevas variedades de cannabis, el derecho de obtentor vegetal si lo hace. Este es un derecho exclusivo que se sustenta en la posibilidad de provecho económico y relación de costo-beneficio que ofrece una nueva variedad y, se otorga a quién desarrolla y termina una nueva variedad para su explotación. De acuerdo con la Decisión 345 de la CAN, una variedad es “Conjunto de individuos botánicos cultivados que se distinguen por determinados caracteres morfológicos, fisiológicos, citológicos, químicos, que se pueden perpetuar por reproducción, multiplicación o propagación”

La entidad encargada de otorgar el certificado de obtentor es el ICA. Sin embargo, no solo es necesario el desarrollo de una nueva variedad, sino que esta debe ser homogénea, distinguible y estable. Para que sea homogénea, tiene que ser uniforme en sus características, mientras que la estabilidad, implica que las características únicas de la semilla deben permanecer inalteradas tras el proceso de multiplicación o reproducción. Finalmente, la distinguibilidad radica en la posibilidad de identificar claramente la variedad inicial y la variedad nueva. 

Este derecho que protege a los desarrolladores de una nueva variedad, se extiende por un término de 10-15 años para las especies diferentes a los árboles forestales y frutales. Esto, significa que durante ese periodo de tiempo cualquier persona que quiera producir o reproducir, comercializar, importar o exportar, debe tener autorización del obtentor vegetal.

Algunos países como Estados Unidos permiten la protección de nuevas variedades a partir de las patentes o los derechos de obtentor vegetal; lo que constituye una protección mixta para los empresarios. Sin embargo, como tal como se evidenció, Colombia únicamente puede hacer uso de los derechos de obtentor vegetal para proteger a las nuevas variedades que cumplan con las condiciones dispuestas en la Decisión 345 de la CAN. 

Problemáticas a las que se enfrentarán los empresarios

Muchas de las semillas que actualmente se encuentran sembradas en Colombia, han sido importadas y tratadas por los empresarios nacionales para el desarrollo de sus proyectos de cannabis medicinal. Esto, representa un problema a futuro en la medida en que los productores nacionales buscarán formas de proteger los desarrollos a través del derecho de obtentor vegetal y los desarrolladores originarios extranjeros de dichas variedades podrán empezar litigios internacionales en su contra.

Por otro lado, la Unidad de Fitomejoramiento dará lugar a que proyectos, a partir de una variedad protegida por la propiedad industrial en otro país, desarrollen nuevas variedades y las registren ante el ICA con el objetivo de obtener el certificado de obtentor. Esta situación podría generar grandes discusiones internacionales sobre el origen de la variedad que solicita la protección de la propiedad intelectual y el verdadero titular del derecho.

Conclusiones

Resulta importante que cada empresa dentro de la industria del Cannabis se asesore para proteger las nuevas variedades que desarrollen. No solamente para evitar que terceras personas soliciten los derechos relacionados con la propiedad intelectual de esas variedades, sino para asegurar que quienes deseen usarla, lo hagan con la autorización adecuada del obtentor vegetal.

Si bien Colombia está sujeta a diferentes tratados internacionales que permiten que la protección del derecho del obtentor se extienda a otros países, esto no puede ir más allá de las leyes que otorgan diferentes garantías a las contempladas en las disposiciones nacionales. Así pues, si las empresas tienen como objetivo exportar variedades de cannabis a diferentes países del mundo, es trascendente que conozcan la legislación particular del país al que se dirigen estas nuevas creaciones para proteger completamente la variedad. Esto, en la medida en que puede ser necesario para ellos llevar a cabo el proceso para obtener la patente si el país importador está sujeto a las disposiciones del acuerdo ADPIC y no brinda protección a través del derecho del obtentor.

 

[1] WTO. “Patents” WTO. Recuperado de: https://www.wto.org/english/tratop_e/trips_e/ta_docs_e/modules5_e.pdf.

[2] Ibid

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